El corazón me late fuerte.
Lo noto en las costillas, en la garganta, en las sienes. Se desboca con cada respiración. Llevo todo el día esperando, esperándote. Sabiendo que llegas pero no cuándo. Tortura.
Suena el móvil, eres tú, lo cojo, se corta. Te odio. Te llamo y no respondes. Apagado, ha debido morir. Ahora sí que me estás torturando. No sé dónde andas y no hay forma de comunicar contigo.
Llegado este punto, solo tengo dos opciones: esperar a que recuperes el teléfono o ir a casa por si lo que querías decirme era que llegabas. Que llegas. Que ya has llegado.
Solo con pensarlo mis palpitaciones me rompen el pecho.
Tres meses hace que no te toco, que no me comes, que no te pruebo. Siento la piel en llamas, ansiosa de tu tacto. Arden también mis labios sedientos de tus besos. Mis dedos echan chispas anhelando tu sexo.
Camino acelerada, casi febril. Mi cuerpo te reclama como a una droga. Es la consecuencia directa del sexo contigo, que enervas mis sentidos hasta el extremo, saturas mi sistema nervioso que revienta sobrexpuesto a tus deseos, a tus demandas, a lo que me llevas a hacer, a lo que haces conmigo.
Sexo al límite, salvaje, inesperado, desconocido…cada vez que nos vemos me sorprendes con algo diferente, una música, un perfume, un juguete, un antojo, un deseo, un disfraz, un disparate…todo vale, todo nos vale cuando coincidimos, cuando no solo nuestras presencias si no también nuestros cuerpos se encuentran en el mismo tiempo y lugar.
Y eso sucede hoy. Cuarenta y ocho horas es lo que tenemos hasta que vuelvas a desaparecer.
Y te quedas sin batería.
Llego a casa. Te busco en el portal por si estás esperando, en el café de la esquina. Nada. Como no me tranquilice me va a dar algo. Subo.
Intento distraerme pero no hay forma. El tictac del reloj me clava cada segundo. Pendiente del ascensor que sube, que baja, que se para…
Una llave en la cerradura. Ya estás aquí. Ya eres mía.
- sé que no tengo perdón, pero…
- shhhh – mi mano en tu boca
- …no he podido…
- shhhh – mi boca en tu boca
Mi lengua enlazándose con la tuya. No quiero explicaciones, solo te quiero a ti.
Empujo tu cuerpo contra la puerta, cerrándola. La maleta al suelo, la ropa tarda diez segundos en hacerle compañía, manos reconociendo piel, bocas degustando sabores, ansias aplacándose…
Tu abrazo me cruje las costillas cuando me levantas. Cruzo las piernas por tu espalda, dedos en mi sexo, lengua en mis pezones, tiro de tu
pelo mientras me corro, te quejas, que te jodan.
Me bajas despacio, jadeantes las dos. Y doloridas. Apoyadas contra la pared. Nos miramos y nos reímos.
- hola – me dices
- de hola nada, eres una perra
- es cierto, pero…
- no quiero saber nada, te has portado fatal y quiero una reparación
- otra?!
- esto ha sido solo un aperitivo
- ya. Y qué propones?
- reconoces tu culpa?
- sí, claro, pero…
- nononononono, los peros no me sirven
Te cojo de la mano y te llevo hasta mi habitación. Todo está a oscuras.
- no enciendas la luz – te digo
- vale
Sé dónde está todo, la falta de luz no es un problema. Cojo una de las cintas de raso y te vendo los ojos. No rechistas ni te mueves, sabes lo que me gusta jugar…
Busco las cerillas y voy encendiendo cada vela, cada candil.
Te acaricio suave cuando paso a tu lado.
Te estremeces con cada roce.
Estoy tan excitada que me replanteo si echarte sobre la cama y follarte a muerte…calma, todo a su tiempo. Respiro y sigo.
Me pongo el arnés, coloco el dildo, vuelvo a cogerte de la mano, te acerco hasta la cama.
Del cabecero cuelgas otras dos cintas…quizás luego.
De pie, junto a la cama, comienzo besarte, lento, saboreando tu boca, tenía tantas ganas de besarte…
Me devuelves los besos con suavidad, paseando tu lengua…te acercas a mi, notas el dildo, sonríes
- quiero que me folles – susurras en mi oído, la voz ronca de deseo
- tranquila, no tengas prisa
Sonríes de nuevo y te giras, dándome tu espalda. Mis manos en tus tetas, mi boca en tu cuello, tus dedos se pierden por mi pelo, beso, muerdo, recorriendo tu piel con mi lengua
- fóllame – gimes – fóllame ya
- arrodíllate
Te pones de rodilla sobre la cama, ofreciéndome tu sexo, abriéndote para mí.
Me agacho, lamo, beso, chupo meto mi lengua en ti, empapándome. Tus gemidos estallan en mis oídos, dos dedos dentro de tu sexo, tus caderas se mueven
- con calma, no hay prisa
Ríes quedo. Suspiras. Paras.
Me incorporo sin salir de tu cuerpo, manejándote lento. Te adaptas a mi ritmo, me sigues, sin prisa…
Estás tan excitada que dos dedos son poco. Me acerco, te penetro con el dildo que se desliza suavemente, gimes y pegas tu culo a mi cuerpo.
Mis manos te sujetan, clavándote a mis caderas que se mueven solas, follándote despacio, profundo, sin separarnos.
No te mueves, solo gimes respondiendo a cada golpe sobre tu sexo.
Acelero un poco el ritmo, escondes la cabeza entre las sábanas, arqueas la espalda…
Un poco más fuerte, más dentro, ahora eres tú la que se acelera, tus caderas se agitan, dejas de respirar un instante…te corres con un gemido largo, profundo, dices mi nombre…
Te beso la espalda, empapada en sudor, te abrazo.
Me enamoro un poco más…



























