Comienzo aclarando un punto que dará todo el sentido al título de esta entrada: soy mujer, soy lesbiana y es desde este ser que planteo esta pregunta. Explicado esto, entro al tema: ¿cómo se lo digo a mis padres?

Muchas chicas, la mayoría jóvenes o muy jóvenes (entre 13 y 20 años, aunque hay de todo) se plantean cuál es la mejor manera, el momento perfecto (si es que existe alguno) para decirle a sus padres que son lesbianas, que nunca tendrán un yerno, que la foto de la su boda será algo diferente.

Hace dos meses, desde FELGTB publicaban una pequeña guía en la que se da respuesta a todas estas dudas (http://www.felgtb.org/es/noticias-felgtb/guia-de-orientacion-para-jovenes-lgtb-como-decirselo-a-tu-familia). Es una guía hecha por homosexuales (mujeres y hombres) que han experimentado en sus propias carnes las distintas reacciones que tal noticia ha provocado en sus familias. Independientemente de que esta guía me parece una gran idea y que puede ser de gran utilidad, mi experiencia se sale de esta línea.

En realidad, nunca le he dicho específicamente a nadie que soy lesbiana, excepto en los casos en los que me lo han preguntado directamente. Con “específicamente” me refiero a ese momento tan cinematográfico de confesión, rollo “queridxs todox, aprovecho la oportunidad para deciros que soy lesbiana”, también es cierto que mi comportamiento, desde que tengo recuerdo, no dejó lugar a dudas.

Mi sexualidad ha sido siempre diáfana. Mi tierna infancia estuvo marcada por el fútbol, el baloncesto, las peleas y todas esas cosas tan poco habituales en las niñas (ojo que no estoy diciendo que todas las lesbianas se ajusten a este estereotipo, que sé que lo es, pero no voy a mentir, en mi caso, lesbiana de manual), la típica marimacho que quería el pelo corto, pantalones (doy gracias por haber tenido un hermano mayor del que heredé toooda la ropa hasta los 8 años) y a quien confundían muchas veces con un chico.

Más claro, agua. Cuando fui consciente de que una de las causas de no encajar en ningún sitio, con ningún grupo, era que no entendía ni compartía el momento tonteo en las pandillas, en el insti, cuando lxs prepúberes (ellas y ellos) comenzaban el rito de cortejo, de hacerse el machote o la ñoña,  porque a mí me gustaban la chicas y no precisamente esas moñas que se pavoneaban sacando pecho, marcando culo, puse punto y final al intento de encontrar mi lugar en ese mundo. Mis intereses no iban por ahí, no solamente por el hecho de que fuera lesbiana, inquietudes intelectuales, espirituales, vitales comenzaban a rondarme.

Pero bueno, me voy del tema. A lo que voy, a lo que quiero ir, es que no creo que sea necesario (imprescindible desde luego no)  plantarse ante la familia y hacer una declaración de principios. En mi caso no lo fue porque desde muy joven he vivido mi sexualidad como una característica más de mí misma, tan innata como el pelo castaño o los ojos grises.

Comprendo perfectamente que exista la necesidad de explicarse, creo que realmente lo que hacemos cuando damos explicaciones son básicamente dos cosas: intentar justificarnos si sentimos que hemos hecho algo mal, o pedir la aprobación de las personas ante las que nos explicamos, buscamos el reconocimiento del otrx ante aquello que estamos expresando. Para la gente que necesite justificarse o que le reconozcan, perfecto. Pero, al igual que lxs heteros (y aquí entro en uno de los debates más manidos del homo/hetero) no tienen que justificar que lo son, no entiendo ni comparto que lxs gays tengamos que hacerlo.

Que sí, que ya sé que no “tenemos” pero bien es cierto que muchxs lo hacen y, hasta que no lo han hecho no se quedan tranquilxs. Ahí es donde siempre me rechina el tema.

En definitiva, después de esta charla, ¿explicando tu orientación sexual qué es exactamente lo que estás haciendo? ¿es imprescindible hacerlo, por ti, por ellxs, es para que dejen de buscarte novixs del sexo equivocado, es una justificación de tus actos, es la necesidad de que te acepten como eres, es para que te dejen de dar la plasta?

Estas son mis preguntas.

Espero tus respuestas. Si quieres.

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