Es una pregunta que me surge en muchos momentos, ¿existe la felicidad o se trata sólo de una utopía?

Cada vez tengo más claro que no sólo existe si no que, además, es un estado en el que me encuentro en más ocasiones de las que me doy cuenta. Porque creo que la felicidad se vive en milésimas de segundo, en horas, en momentos eternos, que sólo he de estar atenta y receptiva para disfrutarla con todos los sentidos, con plena conciencia.

También tengo claro que no se trata de algo permanente ni eterno, que son detalles los que me hacen sentirme feliz, que son instantes que se difuminan pero que están en cada día que vivo.

Porque ese es el truco para ser feliz: ser consciente de esos destellos y disfrutarlos a pleno pulmón. Una buena conversación, una tarde con lxs amigxs, un paseo con mi perra, la sensación de que estoy haciendo las cosas que quiero, un beso, una abrazo, una mirada, una sonrisa, que me cojas la mano, que acaricies mi espalda con ese gesto inconsciente que a veces se te escapa…todo eso es felicidad. Y en muchas ocasiones lo olvidamos porque buscamos un algo permanente, porque buscamos ser FELICES sin darnos cuenta de que ya lo somos, porque nos perdemos los detalles en la inmensidad de la vida.

Los detalles, qué cosa tan importante y que menospreciados están. Los detalles te alegran el día, pueden ser cosas tan nimias como que la comida te quede exactamente como te gusta, un café ricorico, terminar en fecha el trabajo que tenías pendiente, salir del cine con una sonrisa en los labios… millones de cosas, seguro que se te ocurren un montón de ellas.

Pero el ser humano, tendente a la grandiosidad de las emociones y los sentimientos (si algo no te rompe el corazón no llores, si no te mueres de amor no ames y dramas similares) busca lo duradero en lugar de disfrutar de los momentos. Que, al fin y al cabo, la vida se compone justo de eso: de miles de millones de momentos con un único denominador común que es unx mismx, porque sólo en mí misma puedo encontrar la felicidad si abro mi percepción a esa infinitud de instantes que componen mi existencia y soy consciente de que, en un alto porcentaje, he sido feliz, he disfrutado de muchos pequeños o grandes momentos de Felicidad.

Así que, sed felices que, de verdad, ¡no cuesta tanto!