Cierro el cuaderno del que he estado leyendo
- enséñeme lo que ha escrito, gire la pantalla por favor
Me levanto despacio, acercándome a la mesa, das la vuelta al monitor y veo que tus dedos se han liado más de lo habitual, perfecto de nuevo
- esto es un desastre señorita, haga el favor de venir a comprobarlo
Te levantas, rodeas la mesa, te inclinas para mirar la pantalla. Tu falda deja entrever medias por medio muslo, negro sobre blanco, más de lo que esperaba
- como puede ver, hay una cantidad enorme de fallos. Supongo que ya sabe lo que eso significa…
Ya lo creo que lo sabes, haces hueco en la mesa para poder apoyarte sin impedimentos, los codos y las manos acariciando la madera, las piernas algo separadas, creo que estás temblando.
Me recreo en las vistas, no tengo prisa. Me acerco despacito, mientras me quito la chaqueta
- tendré que castigarla señorita, estos errores no puedo pasarlos por alto
Te levanto la falda con movimientos suaves, rozando tus muslos. Tenía razón, estás temblando, tan excitada que el más leve contacto te hace gemir. Acercas el culo a mis caderas, te aprietas contra mí, tus gemidos aumentan, mis manos perdiéndose entre tus piernas
- he de decirle señorita, que no consentiré ningún sonido ni movimiento o pararé de inmediato
Paras.
Callas.
Creo que te tapas la boca con las manos.
Acaricio tu espalda por encima de la camisa, desciendo por las caderas, agachándome, me entretengo un instante recorriéndote el culo. Te quito el tanga, beso y mordisqueo los lugares por donde pasan mis dedos, muslos, rodillas…
Gimes quedamente al contacto de mis labios, con el paseo de mi lengua por tu piel.
Me estoy tomando demasiado tiempo para tu gusto, eso al menos es lo que dice tu cuerpo, arqueas la espalda ofreciéndome tu sexo, húmedo, caliente por la excitación. Disfruto de la visión un instante, mi boca directa hacia tí.
El primer roce te hace gemir más de lo permitido
- no, no, no, no, ningún sonido o pararé
Silencio.
Vuelvo donde estaba, dibujando tus labios con la lengua, saboreándote, bebiéndote, estás tan mojada…no sé cómo resistes pero me pone que lo hagas.
Inevitablemente te aprietas contra mí, recorro tu clítoris, lamo, chupo, mordisqueo con una delicadeza que me cuesta mantener, entro en tí, te succiono, tus gemidos aumentando de volumen, mal controlas tus movimientos pero aguantas, soy permisiva, me gusta tanto lo que estoy haciendo que flexibilizo las normas.
Mi mano acompaña a mi lengua, te acaricio, empapándome de tí, tus caderas te desobedecen, se mueven a mi ritmo, mis dedos dentro de tí, despacio…gimes suave, sigo bailando en tu interior, gritas, paro
- esto es excesivo, haga el favor de recomponerse – digo mientras me incorporo
Tardas unos segundos en levantarte de la mesa. Te giras. Una mano sobre tu sexo, mojándose. La lames mientras me miras y me la tiendes. Te sientas sobre la mesa, las piernas abiertas, te acaricias, mantienes tus ojos en los mios. Paso de contenerme más, que el juego cambie no es un problema mientras sigamos jugando.
Cojo tu mano, lamo, chupo, tus dedos en mi boca, revolviendo mi saliva, me acerco hasta la mesa, mi mano en tu nuca, la otra en tus profundidades, entretenida, te muerdo el cuello hasta que te quejas, cambio mordiscos por besos ansiosos, desbrocho tu camisa, el sujetador, los dos al suelo, mi boca en tus tetas, tus pezones, acaricio, beso, muerdo, ya ni sé lo que estoy haciendo, gimes, gimes, gimes, resarciéndote de no haber podido hacerlo antes, me envuelves con brazos y piernas, mis manos arañando tu espalda, tu vientre, mientras mi lengua se ha extraviado, perdida entre tus tetas.
Mis dedos caminan de nuevo hacia tu sexo, acariciando suavemente el pubis. Te mueves, te ofreces pero aún no, quiero creer que aún mando yo.
Suelto tu abrazo, despacio, intentas quitarme el chaleco, te aparto, deslizo la lengua por tu piel, te echas hacia atrás, los brazos sobre la mesa, la espalda arqueada, te sueltas el pelo. Yo en lo mio, recorriendo tus sabores, no sé cuál me gusta más, ombligo, caderas, pubis, ingles, muslos, trazo caminos con mi saliva, caminos que conducen a tu sexo.
Tu clítoris hinchado me recibe con un gemido, me coges la cabeza, ya no quieres que siga jugando. Me muevo entre tus piernas, tus manos me limitan asi que me quito la corbata, me levanto y te ato las muñecas con ella. Sonríes, me besas buscando tu sabor en mí.
Vuelvo a mis quehaceres, ahora la que está limitada eres tú, sujeto la c
orbata con una mano, no te resistes.
La lengua de nuevo sobre tu clítoris, no quiero más interrupciones, aumento el ritmo, tus caderas responden moviéndose lo justo para permitirme mantenerme donde estoy, entrando, saliendo, besando, lamiendo…
Muslos que se tensan, movimiento que cesa, gemidos que se entrecortan, te corres entre estremecimientos. Me coges la cara y me levantas para besarme, me gusta cómo me besas después de correrte, es como si quisieras tragarme entera. Sonríes, esa sonrisa tuya que te hace brillar, me muestras la manos todavía atadas
- ¿ya me sueltas?
- ¿quién te ha dicho que haya terminado?
Te beso profundo, acercando mi mano a tu sexo, no tengo pensado darte respiro, este es mi juego y tu castigo. Te abrazo mientras entro en tí de nuevo.
Gimes, gimo, no doy tregua.
Me muevo con soltura por tu interior, sé lo que quiero y cómo conseguirlo.
Me miras
- ¡¿qué me estás haciendo?!
- te estoy follando hasta hacer que te desmayes
Me besas con ansia, apretándo tu cuerpo contra el mío, vas otra vez a desabrocharme el chaleco pero no te doy tiempo. Acelero el ritmo, tus manos se detienen, tus gemidos aumentan, ya no puedes seguir con mi ropa, tus caderas están enloqueciendo. Pasas las manos por detrás de mi cabeza, clavas tus ojos en los míos, sabes cuánto me gusta disfrutar de tus orgasmos, contienes la respiración, tengo la impresión de que convulsionas, dejas caer el peso de tu cuerpo en mi abrazo mientras exhalas un profundo gemido, largo, mientras te corres, no te había oído gemir así
- ¿todo bien? – pregunto
Sonríes, respiras entrecortado, me besas
- todo fantástico, si
Te recuestas sobre la mesa. Me falta el aire, apoyo la cabeza sobre tu pecho, tu corazón latiendo a la misma velocidad que el mío, respiraciones agitadas que se van pausando.
Sigo en tí, cierro los ojos, reconociendo tus humedades.
- ¿no vas a parar nunca?
- exactamente cuando me apetezca
- ok
Despacio, disfrutando el recorrido.
El pecho se te acelera, comienzas a moverte, sigo recostada sobre tí
- más rápido
- no, no, no, no, shhh – quiero que éste sea mucho más calmado
Dejas de moverte, relajas el cuerpo, te acompasas a mí. Me gusta tenerte así, vencida, disfrutando de nosotras sin prisas. Me cuesta no acelerar mi tempo, pero aprendo a deleitarme en lo que hago.
Levantas los brazos, estirándote sobre la mesa, pones un pie sobre ella y entro más profundo, suspiras y gimes suave.
El corazón acelerándose, los ojos cerrados, yo embobada contemplándote, curvas la espalda, siento en mis dedos tus espasmos, me incorporo y no me dejas ir, acercas mi cara a la tuya
- me matas – susurras
Me besas suavemente mientras te corres.
Continuará…


