En inglés, francés, italiano, alemàn , de los idiomas que conozco, los hispanoparlantes somos lxs ùnicxs que decimos “te quiero” cuando ¿queremos? decir ” te amo”. Los demás idiomas sólo tienen una palabra para amar.
Porque es un error creer que querer y amar son lo mismo, según la RAE, querer puede ser
1. tr. Desear o apetecer.
2. tr. Amar, tener cariño, voluntad o inclinación a alguien o algo.
3. tr. Tener voluntad o determinación de ejecutar algo.
4. tr. Resolver, determinar.
5. tr. Pretender, intentar o procurar.
6. tr. Dicho de una cosa: Ser conveniente a otra.
7. tr. Dicho de una persona: Conformarse o avenirse al intento o deseo de otra.
8. tr. En el juego, aceptar el envite.
9. tr. Dicho de una persona: Dar ocasión, con lo que hace o dice, para que se ejecute algo contra ella. Este quiere que le rompamos la cabeza.
10. tr. Estar próximo a ser o verificarse algo. 
Y amar es
1. tr. Tener amor a alguien o algo.
2. tr. desus. desear.
Entonces, ¿porqué decimos te quiero?
¿Porque te quiero en mi vida? ¿Porque te quiero a mi lado? ¿Porque te necesito? Pues perdóname pero eso, para mi, no significa que lo que siento por ti sea amor.
Todos estos “quieros” hablan de otra cosa que, claramente, no es amor. La pregunta con premio es qué significan realmente, qué estoy / me estás diciendo cuando te digo / me dices Te quiero.
La respuesta es compleja porque nos cuesta diferenciar Querer de Amar y tendemos una clara tendencia a confundir nuestras necesidades con Amor.
Porque: necesito que estés en mi vida porque eres la única persona con quien puedo abrir mi corazón no es Amor. Porque: quiero que me consueles cuando estoy triste no es Amor. Porque: quiero que me folles cuando estoy cachondx no es Amor. Porque: entre tus brazos me siento protegidx no es Amor. Porque: no quiero perderte no es amor.
La palabra clave de todas estas (y más que no voy a escribir pero que todxs hemos dicho o escuchado) es ME.
Todo lo que digo empieza conmigo. Todo parte de ahí y ahí se queda.
Soy YO lo que más me importa y tú o nosotrxs queda, con suerte, en un segundo plano.
Ojo. Que no estoy diciendo que pensar en unx mismx sea malo. Que, para poder estar bien con lxs demás primero he de estarlo conmigo mismx. Eso se llama Sano Egoísmo y es otra cosa bien distinta de lo que estoy hablando ahora.
De lo que hablo es del egoísmo que no se pone en la piel de la otra parte más que cuando suenan las alarmas. De personas que necesitan de otras, bien porque las calman, porque las escuchan, porque las consuelan como nadie más sabe hacer. De poner mis necesidades por encima de las tuyas. De no estar por ti aunque esté para ti. En definitiva, de auto engañarme creyendo que te quiero cuando solo te necesito.
Que tampoco digo que sea malo necesitar a alguien. Que cuando estamos mal o bien y queremos compartirlo con alguien especial es estupendo. Y tener a alguien a quien acudir en momentos de crisis o de felicidad es una de las bendiciones que existen en la vida.
Pero sabiendo dónde estamos. Dónde estoy yo y dónde estás tú. No poniéndonos velos ni vendiéndonos motos que duran lo que dura la necesidad. Cuando ya estoy tranquila, no te necesito. Cuando ya he llorado, no te necesito. Cuando ya te he contado lo feliz o lo infeliz que soy, ya no te necesito. Y nuestra relación cambia. Y nos sentimos extrañxs sin saber por qué. Y todo puede estar bien. Pero solo lo estará cuando ambxs seamos conscientes de lo que hay. Y nos lo contemos.
Así pues, queridxs, dejemos de engañarnos lxs unxs a lxs otrxs, vivamos nuestras relaciones con consciencia de lo que tenemos, lo que deseamos y cómo queremos compartirnos. Cuantas menos complicaciones, mejor. Cuanta más honestidad para con nosotrxs y lxs demás, muchísimo mejor. Cuanta más sinceridad, mejor que mejor.

Pero sin confundirse. Que la confusión es un estado de la mente que perturba al cuerpo y al corazón, y la necesidad es un páramo en el que nada puede crecer y todo lo que allí se plante, acabará por morir.
Construyamos algo hermoso que sé que podemos.




