Tag Archive: Miedo


Días Negros.

¿Quién no ha tenido uno de esos? días en los que no hay esperanza, ni amor, ni alegría, ni calor…casi no hay ni vida.

Días que se pegan a tu piel como tu sombra, días en los que la tristeza te invade tanto y tan profundamente que te debilita, arrastrándote hacia un mar de negrura en el que nada positivo sobrevive.

Días en los que lo único que quieres es meterte en un agujero oscuro y no salir jamás.

Días en los que la oscuridad te abraza…y te dejas mecer por esa inmensidad. Te permites reposar un instante tu cansado cuerpo, tu exhausta alma, tu mente agotada.

Y la negrura te atrapa.
Penetra por cada poro de tu piel, inundándote, llenando tus vacíos como negro petróleo…y nada es lo mismo.
El amanecer es sólo el sol saliendo, los besos pierden dulzura, la piel rechaza las caricias, las palabras amables no te consuelan…
Nada te sirve y de todo necesitas.

Pero la tristeza no te deja hablar, pensar, sentir. Y cada cosa que te llega se transforma en un lastre más, porque no respondes como “deberías” y eso te hace sentir peor, porque nada te sale como tú deseas y dejas de luchar por lo que quieres, porque no mereces esto que te pasa y mejor dejo de empeñarme, porque no es justo que te suceda a ti y total para qué seguir trabajando…
Y la negrura se hace cada vez más densa, se apodera de tu cuerpo, cala en tu alma, ahoga tu mente. Te ciega para que sólo la veas a ella. Te sujeta para que sólo con ella puedas moverte. Te susurra al oído que nada merece la pena, que te dejes llevar y todo será mucho más sencillo. Y así lo haces, desterrando en cada respiración cualquier posibilidad de retorno. Y sí, todo es más fácil porque ya nada te cuestionas, todo lo que pueda ir mal lo hará, porque nada mereces y nada esperas, porque nada tiene sentido, la vida se pasa sin pena pero también sin gloria, sólo te dejas arrastrar.

Pero recuerda: tu vida tiene un sentido, has venido a hacer algo que nadie más que tú puede hacer, eres únicx y especial simplemente por ser quien eres.

Recuerda: en la más profunda oscuridad, la luz más tenue es un faro y en tu interior está la más bella Luz que jamás existió.

Recuerda: con cada inhalación respiras oscuridad y cada exhalación la transforma en luz.
No dejes que la Sombra se apodere de todo lo hermoso que hay en tí.

Recuerda: tienes tus alas, lo único que te impide volar eres tú mismx.

Recuerda: sólo son trampas…

Sé feliz.

“La oscuridad existe dentro de la luz, no os limitéis a ver el lado oscuro” San Do Kai

Comunicándome esta mañana a través de Facebook, una persona ha colgado una canción que lleva este título tan revelador “Tengo tanto miedo a perderte”. Esto se ha sumado a una conversación que mantuve ayer por la tarde con una mujer que se encuentra en período de transición: de pareja rejodida a persona en duelo. En definitiva, que el tema me está rondando de una forma u otra, así que, me siento al ordenador y me sale esto

MIEDO, terrible palabra. Miedo de perderte, tremenda unión de palabras terribles.

Miedo que limita, que destruye, que impide el crecimiento, que llena de angustia el corazón y de martirio la cabeza, que frena tus palabras y anuda tus sentimientos.

Pérdida que asusta, que llama al miedo a voces, que atrae inquietud, que destruye la esperanza, que pone la balanza siempre en lo peor, que te deja a solas contigo de nuevo.

Si unimos las dos cosas, ¿qué sucede? que el Kaos se hace dueño y señor de tus pensamientos, de tus sentimientos, de tus emociones, que nada es lo que parece y todo parece siempre peor de lo que es, que lo malo es lo que esperas porque no mereces otra cosa, que lo bueno es un error que te va a durar muy poco, que no está destinado para ti. Vorágine que te arrastra, sumiéndote en la profundidad del MIEDO.

Ahora, démosle al Pause.

¿Qué puedes hacer cuando sientes que tu interior se desmorona en ese vórtice infinito que tú y tus miedos estáis alimentando de forma constante?

¿De dónde sale todo esto? ¿de dónde viene ese miedo? esas son preguntas importantes, ahí va otra ¿dónde te lleva ese miedo? ¿para qué te sirve? estas dan en carne, ¿eh?

El origen del miedo puede estar muy lejos o muy cerca: desde el bebé criado por sus abuelos que echará de menos a unos progenitores ocupados creando una vida que poder ofrecer a sus hijos, hasta la niña ignorada por su abuelo porque hubiera preferido un nieto, pasando por lxs adolescentes rechazadxs por la gente guay del insti por frikis, hasta llegar a la jefa que va de borde para que sus subordinadxs no se le suban a la chepa cuando descubran que, en realidad, es un cacho de pan y, en el fondo, se siente sola en la cima.

Situaciones todas ellas que alguien ha experimentado, que han marcado una personalidad de forma inconsciente, independientemente de en qué etapa de la vida hayan sido vividas. Tipos de relaciones que determinan nuestro comportamiento futuro, que hacen de nosotrxs lo que somos hasta que elegimos cambiar.

Este es el momento que realmente importa, aquel en el que nos plantamos, enfrentamos nuestro miedo (a no merecer ser amadxs, al abandono, a la no adaptación a la sociedad políticamente correcta, a la soledad y a otras miles de cosas que cada cual conoce o querría conocer de sí mismx) porque es a partir de aquí que podemos hacer cosas para que la situación cambie.

Cuando paras la máquina, escuchas lo que tu miedo te dice (nadie te va a querer porque tus padres no lo hicieron, no vales nada porque no eres un chico, si no eres como los demás no eres nadie, es preferible que te respeten por que te temen que porque te aprecian, etc) y lo analizas, es probable que te descubras lo que estás dejando que ese miedo haga contigo: impedir que seas feliz.

Obviamente, hay personas que son capaces de darse cuenta de lo que el miedo está haciendo con sus vidas, hay otras que no lo hacen o no lo quieren hacer (enfrentar el miedo da un miedo que te cagas) o simplemente, no se sienten capaces de hacerlo solxs. Para eso están lxs amigxs, las terapias y cientos de opciones a las que acercarse, pero la parte más importante es, como siempre, darse cuenta.

¿Cómo puedes darte cuenta de que es el miedo el que está dirigiendo tu vida? Hay varias preguntas que puedes hacerte para saberlo:

- ¿qué es lo que más miedo me da en este mundo? no hablo de las arañas ni de que te muerda un vampiro ni de acabar zombie, hablo de sentimientos, de emociones (que me mientan, estar solx, que me hagan daño, cosas de este estilo)

- ¿cuándo fue la primera vez que sentiste eso? esa emoción en particular (cuando me di cuenta de que mis padres nunca estaban, cuando mi abuelo me dijo que las niñas no servimos para nada, cuando los guays del insti se rieron en mi cara, cuando descubrí que un compañero que creía amigo me ponía verde a mis espaldas, etc)

- ¿cuándo se ha repetido ese sentimiento o esa emoción?

- ¿cuál ha sido tu reacción al experimentarlo de nuevo?

- ¿qué has conseguido con esa reacción, a dónde te ha llevado reaccionar así?

Son estas preguntas útiles que pueden hacerte ver el origen de tu miedo y cómo está afectando a tu vida. A partir de aquí, podrás cambiar la relación que tienes con tu miedo, conocerlo y enfrentarlo es el principio del cambio, te lo aseguro.

Si crees que no puedes hacerlo solx, no te de vergüenza reconocerlo, es más que probable que no puedas. Para ayudarte en este camino hay muchxs y buenxs profesionales que seguro te echarán una mano. Una recomendación: busca a la persona con la que puedas comunicarte de forma fluída y abierta, si has de ver a cinco antes de encontrar a quien es perfecto para ti, no lo dudes. Conformarse con lo primero que encuentras es un error del que, quizás, hablaré en otra entrada.

Entre tanto, ¡sed libres y felices!

 

Dime que nunca has cruzado la mirada con alguien y tu corazón ha dado un vuelco.

Dime que nunca has visto en los ojos de alguien su alma y has querido abrazarla.

Dime que nunca has comprendido, en una décima de segundo, todo el bien que puedes hacerle a esa persona y todo el bien que esa persona puede hacerte a ti.

Dime todo esto y te diré que no conoces el amor que entra y sale por los ojos, directo al corazón. Que no sabes lo que es el amor a primera vista.

Te diré también que es una forma única de amar y de enamorarse. Que, al menos para mí, es la forma verdadera que el amor tiene. Porque nada importa. Sólo sientes. Porque no sabes su nombre, quién es, de dónde viene, qué errores ha cometido en la vida, qué tristezas o alegrías le acompañan, qué sabiduría posee y no importa. Darías tu vida por la suya en ese mismo instante. Aquí y ahora. Sin dudar. Sin miedo.

Porque ese es tu único anhelo: compartir con ella cada segundo de cada hora a partir del momento en que tus ojos y los suyos se encontraron.

“…todo lo que sucede después, sólo sirve para demostrar que tenías razón. Hasta ese instante sentías que te faltaba vida y desde ese momento, te sientes plena”  Luce dixit, en la película Imagine Me & You (Horriblemente traducida por Rosas Rojas).

Muchos de mis amigxs dicen que me equivoco, que confundo sexo (atracción sexual realmente) con amor. Pero no estoy de acuerdo, específicamente porque cuando llega el sexo, el sentimiento no sólo no desaparece, sino que se intensifica, y paso a la fase de cara de boba, ya sabes, mariposas en el estómago, caminar sobre nubes y todas esas cosas que las drogas que mi cerebro genera me hacen sentir. Y todo el mundo es fantástico y puede seguir así horas, días, meses, años…

También minutos. Pocos. Pero, en estos casos, sí se trataba de sexo. Sólo sexo. Espectacular, por otra parte, pero sólo sexo.

En cualquier caso, salgo ganando. Si es amor, genial. Si es sólo sexo, genial también.

Lo único que hay que hacer es no tener miedo a experimentar esos sentimientos tan rotundos, tan radicales. Hay que tirarse a la piscina sin saber si tiene agua o sólo espinas.

_________________________________________

Ahora dime que has sentido todo eso y te has quedado quieta.

Dime que has dejado que el miedo te paralizara. Que has dejado pasar ese momento, que has permitido que se perdiera en el océano del tiempo.

Dime también que los sentimientos te ahogan, que tu cabeza estalla y tu corazón se rompe en pedazos que flotan en el mar de tus dudas.

Y que no vas a hacer nada.

Que vas a dejar que el miedo gobierne tu vida, que no te vas a permitir que sea tu corazón quien dicte las normas.

Que prefieres arrepentirte de no haber hecho lo que realmente deseabas, que no haber jugado será la duda que te acompañará, que preferiste la seguridad de lo conocido aunque ya no sientes que sea suficiente.

Dime todo esto y yo te diré cuánto lo siento. Lo siento porque no eres libre, porque no te permites vivir, porque no dejas que la vida te llene, porque te rindes sin luchar por saber qué te trae cada nuevo día, porque lo das todo por perdido aún antes de haber jugado.

O dime que has sentido todo eso y te has dejado ganar, que tu corazón se ha hecho dueño y señor de tu vida, que tu cabeza es una historia olvidada que sigue girando sin control pero que ya no la escuchas, que eso que tanto has temido es lo mejor que te ha pasado nunca. O siempre.

Dime que jugaste y ganaste, o que perdiste, pero ganaste tú y no tu miedo.

Que el daño que puedes infligir o que temes sentir son sólo eso, posibilidades.  Que la incertidumbre de lo que te traerá el mañana ha podido con la certeza del dolor.

Y cuando me digas esto, me alegraré por ti, porque has dejado que la vida te llene, porque has ignorado al miedo, porque te has dejado caer con los ojos cerrados.

Porque vives. Porque ríes o lloras pero lo haces porque así lo has decidido.

Porque superar las barreras que tu misma te impones es la única forma de alcanzar la libertad.

_________________________________________

Ahora me cuentas que ha terminado.

Que ha sido un momento, aunque hayan sido meses.

Que tu vida ya no será lo mismo porque tú ya no eres la misma.

Que mereció la pena o que no.

Que la piscina tenía más espinas que agua.

Y que ahora duele.

Duele como nunca antes había dolido, porque has sentido cosas nuevas, has amado y has sido amada como nunca antes habías hecho.

Que no sabes cómo seguir adelante porque nada es igual, porque ya nada será igual.

Y te diré que te entiendo, que sé de qué me hablas, que conozco los lugares que transitas, aquellos en los que el corazón intenta recomponerse cada noche y amanece hecho añicos cada mañana.

Te diré que este amor es así, que amar así, desde la entraña, es lo que tiene.

Que los tsunamis existen más allá del mar.

Y que arrasan, se lo llevan todo por delante dejando un regusto extraño en los labios.

Pero también te diré que a mí siempre me mereció la pena, cuando fue un momento, cuando duró un tiempo, cuando fue un segundo, aunque las lagrimas que te lloré fueran infinitas y el dolor que sentí en mi pecho me dejara sin aliento.

Abrir el corazón, amar intensamente, ser un tsunami emocional tiene su precio y lo pagué.

Pero siempre merece la pena abrir el corazón, llenarlo con alguien a quien conoces apenas, sentir la sangre correr desenfrenada por mis venas, descubrir, experimentar sentimientos, sensaciones siempre diferentes, amar con ese amor que entra y sale por los ojos, directo al corazón.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 350 seguidores